domingo, 15 de marzo de 2009

Silencio

No hay nada peor que un silencio impuesto.
Soportar que te arranquen la lengua mientras te destrozan en pedazos.
Aguantar ese silencio sordo que hace retumbar el dolor,
mientras aquellos que te dañan exigen el perdón.

sábado, 14 de marzo de 2009

Divagando

Hoy no tengo muy claro sobre qué escribir. Ayer cuando me fui a dormir me vinieron a la mente por lo menos cinco ideas, pero hoy me he quedado medio en blanco. No se si tendrá que ver el hecho de tener clase mañana, porque lo de descansar en domingo no se respeta en las oposiciones.
Así que aprovecho para confirmar que soy una yonki de los libros, y que estoy deseando que me devuelvan el tercer tomo de canción e hielo y fuego porque estoy enganchadísima (hasta he bajado el libro en pdf. y si no lo he empezado es porque para mi lo de ponerme delante del ordenador no suele ser reconfortante).
Para ir pasando el mono me he leido el último volumen de Fairy tail. Como siempre, me he reido, con lo cual la compra ha merecido la pena.
Cada vez voy abundando más en la idea de disfrazarme de Elsa en la próxima quedada de "tierra de nadie" porque este año tengo la intención de ir, si es en grupo mejor, y si se puede ir disfrazados mejor que mejor, que me encanta lo de los disfraces y este año me he perdido el carnaval...(maldita opo).
Para los que no hayais ido os recomiendo la asistencia, el año pasado fueron unos amigos y entre las fotos , los videos y las anécdotas a mi me han convencido de que merece la pena asistir.
Lo dejo por hoy. Hasta mayor y mejor inspiración.
Cas

viernes, 13 de marzo de 2009

Historias a de la abuela cebolleta

Tras la experiencia del cole y tener que abandonar los juegos de rol, porque en el colegio se prohibieron tras varios casos aparecidos en las noticias (qué gran publicidad la que atribuye el asesinato al hobby y no a la personalidad psicopática), no retomé estas actividades hasta los 17.

En este caso descubrí que las partidas con más de 5 o 6 jugadores suelen terminar en kaos, sobre todo si se alargan varias horas, y en mi caso en guerras de cosquillas, para desesperación del director de juego.

Pese a ello me concedieron el "honor" de ser la única chica en una partida "más seria". Acudi decidida a centrarme en el juego y no llamar la atención. Lástima que en la primera ronda se rompiera la silla en la que estaba sentada y fuese a dar con mis huesos (y mi orgullo) contra el suelo. Así no hay forma de concentrarse...