martes, 17 de marzo de 2009

Cadena perpetua

Últimamente se está debatiendo la idoneidad de establecer la cadena perpetua en nuestro ordenamiento. Como suele suceder en estos casos la petición no procede de una reflexión objetiva y razonada sino del impacto emocional de un crimen terrible como el de Marta del Castillo.
No es mi objetivo enfangarme en este asunto, pero quería comentar que hace unos años tuve que hacer un trabajo para la universidad cuya investigación me dejó perpleja. El trabajo analizaba la eficacia del establecimiento de penas de muerte, cadena perpetua y otras penas sobre la reducción de los delitos de toda índole.
En él analizaba estadísticas de distintos sistemas penales, tanto geográficamente como históricamente. Para mi sorpresa resultó que lo más eficaz era la aleatoriedad.
Resulta que en la China imperial se utilizaba un método que consistía en aplicar el castigo de la ejecución a aquellos penados que estando en una lista veían su nombre manchado de tinta roja. La mancha procedía de una pincelada por parte de la autoridad competente; pincelada que daba con los ojos cerrados. Así, te podían ejecutar por haber robado, violado o asesinado, daba igual.
Como resultado el índice de criminalidad se redujo sustancialmente.
Esto demostraba que la duración de la pena apenas tenía efecto sobre la conducta de los criminales, y reducía al absurdo el debate sobre la duración o dureza de las mismas.
Os parecerá una tontería pero para mí fue muy interesante ver cómo, aún prescindiendo de toda connotación moral y basando el análisis en datos sobre eficacia, ni la pena de muerte ni la cadena perpetua resultaban más eficaces que otros sistemas a no ser que su aplicación fuera aleatoria (algo inadmisible en nuestros días).

3 comentarios:

Hetairoi dijo...

Estas cosas siempre traen tela... Para empezar habría que ver si la gente tiene realmente claro el sentido de las penas: castigar? reformar? dónde queda la reparación del daño?

Siempre será difícil encontrar un término medio entre "pagar justos por pecadores" y "que nos tomen por tontos". ¿Cómo quedaría la Ley del Talión adaptada al S.XX? Perdón... S.XXI ;)

Curioso lo de China...

Estela dijo...

Yo personalmente tendría mucho cuidado con estas cosas, he tenido la experiencia de un amigo que ha tenido que estar en prisión por una ex-novia despechada que le acusó de malos tratos y eso es muy grave. Tienen razón cuando dicen que no hay que hacerlo en caliente.

Minerva dijo...

Yo creo que el problema en España es que la ley penal está fundamentada en la idea de rehabilitación y no de castigo. Es lo que dice Hetairoi, ¿qué pasa con el daño ocasionado?, para una persona violada o mutilada la vida no volverá a ser la misma, para las familias de las víctimas tampoco, etc.
Las condenas son de risa, aquí en Mallorca una mujer dejó a su hijo pequeño en coma de una paliza (no sé si ha muerto ya), y a los dos años salió a la calle. Y si no, alegan enajenación mental y buena conducta y hala, a la calle en nada. Ni tanto ni tan calvo.

Yo estoy a favor de la cadena perpetua y del castigo, siempre y cuando se pruebe al 100% que esa persona es la culpable. Pero claro, pedir eso es demasiado en nuestro sistema...