domingo, 26 de abril de 2009

El profesor Neira

Para aquellos que no sepáis quién es el profesor Neira señalar que es un señor que ante una agresión de un individuo a su pareja en plena vía pública no se quedó de brazos cruzados sino que intentó detenerla. De propina se llevó un puñetazo a traición que lo tumbó y se golpeó contra el suelo. Del golpe y la falta de pericia de algunos médicos que no le detectaron nada en tres ocasiones que fue a urgencias el hombre quedó en coma. Afortunadamente salió de él y ya se va recuperando.
De todo lo anterior me sale, primero alabar al señor Neira por tener unas convicciones morales sobre el respeto a la mujer y ser coherente con ellas, aún poniéndose en riesgo. Compadecerme de él y solidarizarme ante la mala suerte de acabar en coma. Alegrarme por su recuperación.
La otra cara de la moneda ha sido el espectáculo mediático en que se ha convertido este suceso.
Las televisiones privadas han hecho caja a base de entrevistas a la maltratada y su familia, unos personajes bastante desagradables. Se ha seguido el día a día del coma del señor Neira y se ha formado una feria a la salida del hospital para celebrar su recuperación.
Estas cosas me generan un profundo rechazo. La puerta de un hospital no es un plató de televisión y necesita estar despejada para la llegada, entrada y salida de familiares.
Además al señor Neira ya se le concede la medalla de la Comunidad de Madrid, así como un puesto político en la lucha contra la violencia doméstica que por supuesto a aceptado. Asimismo esta semana ha concedido una exclusiva en el HOLA, con toda su familia (hijos menores incluidos) en plan famoso de la prensa rosa, y se ha referido a la mujer a la que salvó como cucaracha (por su falta de agradecimiento, supongo).
Es está conversión de un hombre aparentemente íntegro en un personaje mediático lo que me da grima. ¿Cuántos ciudadanos ayudan a los demás sin salir en prensa? ¿Cuántos evitan agresiones sin convertirse en famosos? ¿Cuántos otros no hacen negocio con un suceso funesto como el ocurrido?
Vivimos en una sociedad mediatizada donde las cosas son importantes o no en función de la repercusión que tienen en el cuarto poder. Se realizan juicios paralelos y se ensalza y condena a las personas en función de toda una serie de intereses no del todo legítimos.
Por ello, el circo mediático en que se ha convertido este caso hace que cuando en las noticias hablan del profesor Neira mi sensación sea de hartazgo y cambie inmediatamente de canal o me salte la página.

viernes, 24 de abril de 2009

¡Qué difícil es quedar!

Dada la fase vital en la que me encuentro, estoy aprovechando para reencuentros que llevaba tiempo postergando debido a la falta de tiempo por estudio.
Antes creí que la dificultad para quedar se debía a que yo andaba muy liada y la restricción en cuanto a días y horas lo complicaba bastante. Pero no es así.
Supongo que será porque ahora la mayoría de mis amigos trabajan (menos mal) y por ello tienen más complicado organizarse. Además los contactos nuevos del trabajo y de otros ambientes, con los que se queda más frecuentemente dificultan el sacar un hueco para quedar con aquellos a los que hace tiempo que no ves.
La solución que he encontrado es la de la propuesta directa. Tal día, más o menos a tal hora y el que se apunte bienvenido y el que no, pues se lo pierde. Gracias a ello he conseguido quedar hoy con las compañeras de la Uni. Me hace ilusión porque aunque mantenemos contacto por mail siempre está bien una tarde-noche de marujeo y recuerdos.
No obstante en otros casos está resultando más complicado. Horarios incompatibles, follones varios...y en algún caso mucha boquilla de que quieren quedar y cuando llega la hora de la verdad se rajan rápidamente.
¿Por qué es tan complicado? ¿Por qué hablan de quedar cuando realmente no les apetece lo suficiente como para mover el culo y simplemente hacerlo?
Supongo que en cuanto empiece a trabajar me uniré a ese vasto grupo de las excusas eternas, pero de momento no me gustan nada.
PD: tengo el ordenador muy fastidiado. El lunes me lo ingresan en el hospital y no se si volveré a verlo o me darán otro nuevo. Por ello no he podido hacer comentarios en varios blogs. De hecho tres veces se me ha colgado intentando comentar en ¿Tienes sal? Por ello manifestar desde aquí que os sigo leyendo interesada pero que no participo más por problemillas técnicos.

jueves, 23 de abril de 2009

Alucina, vecina

De este tema ya he hablado en el blog de Estela y Nadia, tienes sal, pero en base al comentario de Eruan he decidido comentarlo también aquí.
El tema en cuestión es el de los vecindarios.
Desde siempre ha habido roces entre vecinos, y es que una convivencia tan cercana con desconocidos es lo que tiene. Que a la familia se lo perdonas casi todo, pero a los vecinos no les pasas una.
La próxima mudanza será mi tercera mudanza y por ello he pasado por varias comunidades de vecinos que, en algunas cosas, hacen que la película "La comunidad" de Alex de la Iglesia parezca un paseo por el parque.
Lo del mangoneo es un aspecto común en la mayoría de vecindarios, no obstante como inquilino no lo sufres mucho, sino que es cuando eres propietario cuando te das cuenta de que ciertos individuos no viven a gusto si no le roban a sus vecinos. Ante esto dos soluciones: hacerse el tonto y que te sigan robando (algo que hace la mayoría de la gente) o enfrentarse y ser el bicho raro de la comunidad. Con el consiguiente sangrado en juicios y disgustos. Esto último lo he vivido muy de cerca con la comunidad de vecinos de mis padres... y es que si alguien conoce a un Administrador honrado, que no lo suelte, que son una especie en extinción.
Otra experiencia que depende del barrio es el de la verdulería. Mi pareja vivió una temporada en San Blas. El barrio se forma en su mayoría por familias de origen obrero y hay bastante buen ambiente. Claro que los bacalillas con perros de pelea y coches y motos tuneados rompen con ese ambiente familiar.
Pero lo que no olvidaré de San Blas es a las vecinas gritándose por la ventana o comunicándose a través del telefonillo, que debe de tener un uso como teléfono que en otras partes no se le da. Si vives cerca de la puerta del portal te enteras de todos los cotilleos fijo.
Y otra experiencia para no perderse si se visita en plan turístico el barrio es el de los gitanos con la cabra (suena a tópico pero yo lo he visto) y el organillo a las 10 de la mañana en fin de semana y cantando a grito pelado (si a eso se le puede llamar cantar).
Como una es un poco pija (pero no en plan gilipollas, espero) le convencí de mudarnos a un barrio más céntrico cuando decidimos vivir juntos. Así llegamos a nuestro actual barrio: Chamberí.
Aquí aterricé en la peor comunidad de vecinos que pueda imaginarse: el edificio infestado de cucarachas (imposible acabar con ellas y mi microondas parecía una granja de hormigas pero con cucarachas porque se colaban entre el doble cristal de la puerta); vecinos asalvajados que manchaban el portal y escalera con kalimotxo, vómitos y meados; otros que robaban el correo, sobre todos los paquetes con minis que le enviaban a mi santo; otros que lanzaban condones usados o papel higiénico sucio a los patios; un piso donde se pasaba droga, con el consiguiente ir y venir de colgados a cualquier hora; otro en el que vivía una loca que había incendiado la casa de su ex-marido y amenazaba con incendiar el edificio, así que los bomberos parecía que tenían una central en nuestro edificio; un par de viejas demenciadas, una con dos televisores a todo volumen que juraba peor que un presidiario y otra que hablaba con la virgen y me llamaba cada dos por tres para saber qué hora era (ya no distinguía día y noche); vecinos morosos a los que venía el cobrador a aporrear la puerta; y vecinos cuyos perros se cagaban en el ascensor y no lo recogían.
Debido al estrés que me ocasionaba vivir allí decidimos mudarnos.
Y estamos en la casa actual. Mucho mejor y con gente maja. Aunque mi vecina de al lado es una viejilla de 85 años obsesionada con la limpieza (limpia hasta los cristales a diario y da pánico que un dia caiga al patio despeñada) y la de arriba folla que da gusto oirla. ¡Qué forma de gozarlo, oiga! eso no es nada comparado con el edificio anterior.
Lo peor es una mujer sorda que pone la tele a toda caña y pese a vivir cinco pisos por encima la oigo como si estuviera aquí; o el vecino que ha aprendido a tocar el bajo (menos mal que no le ha dado por el clarinete) y que a las tantas toca el cajón de flamenco con su novia alternativa; o la familia de dominicanos que viven quinto y la madre en 45 metros cuadradados y ponen bachata todo el fin de semana.
Ahora toca una nueva comunidad y nuevas experiencias, aunque espero que con lo curtida que ya estoy se queden en nada comparado con lo anterior (y que no os hayáis aburrido mucho con esta la entrada más larga de mi historia bloggera).
PD: Feliz día del libro.