Esta mañana he cogido el autobús como casi todos los días.
Tras un par de experiencias con el chunda-chunda ajeno durante más de media hora decidí empezar a llevarme mi propio reproductor.
Al lado mío iban tres marujas hablando de médicos.
Como me importan un bledo los problemas con el podólogo de una señora en sus cincuenta, y no es un tema agradable a las ocho y poco de la mañana he subido el volumen del reproductor.
Lo he vuelto a subir.
Otra vez.
Y otra...
Viendo que a medida que yo subía el volumen ellas también subían el suyo y que pasaban de los bufidos de dos pasajeros que intentaban en vano leer un libro le he pedido a una que por favor hablasen un poco más bajo, que me iba a quedar sorda y aún así las oía por encima de la música (juro que de forma educada y suave).
Se gira y grita. ¿¡Pues no va esta y me pide que hablemos más bajo!? Hay que ver cómo está la gente de exquisita!!
Decidido, empiezo a ir andando que es mucho más sano y aún más ecológico, aunque primero tengo que negociarlo con la pereza que me ata a la cama cada mañana...
jueves, 12 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
yo mismo
(suena el teléfono)
- Si, ¿digame?
- hola
- hola ¿quién es?
- yo mismo.
-¿perdone?
-sí, yo mismo, que llamé el otro día.
De este modo se identifica alguno de los "clientes" a los que me toca atender en mi trabajo en la Administración. Poco a poco voy comprendiendo la cara de seta que tienen algunas personas que trabajan de cara al público.
- Si, ¿digame?
- hola
- hola ¿quién es?
- yo mismo.
-¿perdone?
-sí, yo mismo, que llamé el otro día.
De este modo se identifica alguno de los "clientes" a los que me toca atender en mi trabajo en la Administración. Poco a poco voy comprendiendo la cara de seta que tienen algunas personas que trabajan de cara al público.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Fauna laboral II
El otro día me quedé en la descripción de dos tipos de jefes gilipollas (de las varias clases que seguro que existen). En mi caso tengo dos jefes:
1. El jefazo inaccesible e hijoputa: nunca está ahí excepto para denegarte lo que quieres o fastidiar un rato.
2. El jefecillo "coleguita": se cree muy simpático y que cae bien, pero la gente le rie las gracias ( a veces) porque es el jefe, pese a que resulta un poco simplón. Te hace preguntarte cuántos culos hay que lamer para ser jefe. Nunce llegará a jefazo inaccesible, buena cualidad para nombrarle jefe intermedio y quitarse competencia.
Hay un tercer tipo de jefes que (espero) no somos gilipollas, y es que en mi cargo pone "jefe de", aunque no mando sobre nadie y hasta me hago las fotocopias porque la ugier nunca está en su sitio...
Conclusión: en la Administración todos somos jefes, unos son gilipollas y otros hacemos el gilipollas de mala forma
1. El jefazo inaccesible e hijoputa: nunca está ahí excepto para denegarte lo que quieres o fastidiar un rato.
2. El jefecillo "coleguita": se cree muy simpático y que cae bien, pero la gente le rie las gracias ( a veces) porque es el jefe, pese a que resulta un poco simplón. Te hace preguntarte cuántos culos hay que lamer para ser jefe. Nunce llegará a jefazo inaccesible, buena cualidad para nombrarle jefe intermedio y quitarse competencia.
Hay un tercer tipo de jefes que (espero) no somos gilipollas, y es que en mi cargo pone "jefe de", aunque no mando sobre nadie y hasta me hago las fotocopias porque la ugier nunca está en su sitio...
Conclusión: en la Administración todos somos jefes, unos son gilipollas y otros hacemos el gilipollas de mala forma
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