domingo, 19 de abril de 2009

Maldita crisis

Que estamos en una de las peores crisis económicas de la historia no es nada nuevo a estas alturas. Os lo dice una, que es economista y sabe de lo que habla.
El caso es que puesto que no tengo hipoteca, ni acciones en bolsa, y me acabo de sacar la plaza, en mi caso lo de la crisis no me ha afectado especialmente. De hecho mi situación ha mejorado respecto a la de antes del cataclismo económico.
El bombo dado en las noticias al sinnúmero de escándalos financieros, o el hecho de tratar continuamente la situación de los más pobres he de reconocer que a acabado por hacer callo en mi sensibilidad respecto a lo que está sucediendo.
Además suelen hablar de personas en situación ya de por sí precaria o que vivían por encima de sus posibilidades.
También es cierto que se habla de muchos trabajadores que se están yendo al paro tras años de duro trabajo y que no han hecho ninguna operación extraña. Sin embargo, como en tantas otras cosas, mientras no conoces a nadie realmente afectado o en esa situación te proteges poniendo una distancia y pensando que son pocos respecto al total.
En mi caso conozco a un par de personas que están en paro, pero sus sectores ya arrastraban dificultades desde hace más tiempo y ya estaba más acostumbrada a que era de por sí difícil que encontrasen algo, sobre todo sin el enchufismo que funciona mejor que nada en este país (y en otros).
Por todo lo anterior cuando hoy me ha llamado una amiga de toda la vida hecha polvo porque la han despedido improcedentemente de su empresa para ahorrar costes me he quedado chocada.
Es una chica muy trabajadora y el sector publicitario no es uno de los más afectados por la crisis. Pero prefieren ahorrar costes y despedir a aquellos trabajadores con experiencia que les salen más caros. Así que indemnización y a la puta calle.
Me parece sumamente injusto y hace que me plantee cómo aquello que he podido analizar con más o menos frialdad desde un punto de vista profesional tiene un lado humano sobre el que se suele preferir cerrar los ojos para seguir viviendo lo mejor posible.
Lástima que cuando la realidad te pega tan cerca no puedes mirar para otro lado.
Ojalá esto termine cerca y mis amigos encuentren pronto un trabajo. Están bien preparados y son trabajadores...¡como tantos otros hoy en día!
En fin, maldita crisis y malditos especuladores que la generaron y que pese a ella como mucho ven reducidos sus bonuses millonarios. En estos casos me gustaría ser creyente para pensar que en algún momento pagarán por lo que han hecho, pero la experiencia me dice que saldrán de rositas y seguramente en su entorno nadie las pase canutas para que se den cuenta de ese importantísimo factor humano de una crisis tremenda en números y peor aún en términos personales.

4 comentarios:

Minerva dijo...

Es vergonzoso la verdad.

Yo tengo una hipoteca de un piso viejo, porque evidentemente no pude permitirme otra cosa. Tal vez si podíamos hipotecarnos por 180 mil euros o más, y por 40 o 50 años, pero la verdad es que queremos vivir.

Al principio pagábamos una hipoteca bastante baja: podíamos comprarnos casi todo lo que queríamos, salir a cenar cada fin de semana e ir al cine cada domingo. Y además podíamos ahorrar para irnos de viaje o para caprichos más caros.
Después, no sólo nos subieron la hipoteca de forma desmesurada, sino que todo subió de precio. ¿A qué gobierno en su sano juicio se le ocurre subir de precio los alimentos básicos?, y que luego digan que no les quedaba más remedio que hacerlo...

Ahora tenemos que ir con cuidado con todo lo que gastamos, casi no podemos ahorrar, prácticamente ya no salimos y además tenemos que vivir con el miedo de que nos puedan echar a la calle en cualquier momento.

Es cierto que en Europa también hay crisis, pero aquí doblamos la tasa de paro, la precariedad y los salarios bajos. Un aplauso para el gobierno, que siga inflando de dinero a los bancos y que siga sin hacer nada por los españoles de a pie. Total, es un mundo que ellos ni conocen ni quieren saber de él.

Nadia dijo...

Pues un despido es realmente duro, por un lado te quitan de un día para otro tu rutina (que aún criticada, es necesaria en algunos casos), tu contacto diario con compañeros, proveedores, étc. Y por mucho finiquito que te ofrezcan.. debes pasar tu parte de luto.

Casandra dijo...

Minerva tan sólo corregir una cosilla. El gobierno no decide subir el precio de los alimentos, ni el de los pisos o hipotecas. No vivimos en una economía intervenida, es una economía mixta (de mercado con presencia del sector público). En España han subido más estos productos por el oligopolio de la distribución, que deben de ser tan poderosos que no se les puede meter mano...porque a los agricultores y productores les pagan una mierda y los consumidores nos arruinamos pagando. No comprendo por qué las autoridades de defensa de la competencia no hacen nada.
Lo de dar dinero a los bancos es porque si no se va todo a pique, pero no comparto la forma incondicional en que se está haciendo. Habría que aumentar el control sobre qué se hace con ese dinero.
La gestión de la crisis es chunga pero desde luego si siguen centrados en politiqueos en lugar de hacer todo lo posible, y si los ayuntamientos no pagan sus deudas la situación tiene aún peores visos de solucionarse.

Garbanza dijo...

sabes cuál es mi problema? Que mucho de lo que veo es la picaresca de la crisis, así que me anestesia un poco respecto a lo que le pasa a la gente. Fíjate tú qué cosas. Qué penita.