Que estamos en una de las peores crisis económicas de la historia no es nada nuevo a estas alturas. Os lo dice una, que es economista y sabe de lo que habla.
El caso es que puesto que no tengo hipoteca, ni acciones en bolsa, y me acabo de sacar la plaza, en mi caso lo de la crisis no me ha afectado especialmente. De hecho mi situación ha mejorado respecto a la de antes del cataclismo económico.
El bombo dado en las noticias al sinnúmero de escándalos financieros, o el hecho de tratar continuamente la situación de los más pobres he de reconocer que a acabado por hacer callo en mi sensibilidad respecto a lo que está sucediendo.
Además suelen hablar de personas en situación ya de por sí precaria o que vivían por encima de sus posibilidades.
También es cierto que se habla de muchos trabajadores que se están yendo al paro tras años de duro trabajo y que no han hecho ninguna operación extraña. Sin embargo, como en tantas otras cosas, mientras no conoces a nadie realmente afectado o en esa situación te proteges poniendo una distancia y pensando que son pocos respecto al total.
En mi caso conozco a un par de personas que están en paro, pero sus sectores ya arrastraban dificultades desde hace más tiempo y ya estaba más acostumbrada a que era de por sí difícil que encontrasen algo, sobre todo sin el enchufismo que funciona mejor que nada en este país (y en otros).
Por todo lo anterior cuando hoy me ha llamado una amiga de toda la vida hecha polvo porque la han despedido improcedentemente de su empresa para ahorrar costes me he quedado chocada.
Es una chica muy trabajadora y el sector publicitario no es uno de los más afectados por la crisis. Pero prefieren ahorrar costes y despedir a aquellos trabajadores con experiencia que les salen más caros. Así que indemnización y a la puta calle.
Me parece sumamente injusto y hace que me plantee cómo aquello que he podido analizar con más o menos frialdad desde un punto de vista profesional tiene un lado humano sobre el que se suele preferir cerrar los ojos para seguir viviendo lo mejor posible.
Lástima que cuando la realidad te pega tan cerca no puedes mirar para otro lado.
Ojalá esto termine cerca y mis amigos encuentren pronto un trabajo. Están bien preparados y son trabajadores...¡como tantos otros hoy en día!
En fin, maldita crisis y malditos especuladores que la generaron y que pese a ella como mucho ven reducidos sus bonuses millonarios. En estos casos me gustaría ser creyente para pensar que en algún momento pagarán por lo que han hecho, pero la experiencia me dice que saldrán de rositas y seguramente en su entorno nadie las pase canutas para que se den cuenta de ese importantísimo factor humano de una crisis tremenda en números y peor aún en términos personales.